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Nombre: Blood
Ubicación: Santiago, Chile

sábado, junio 18, 2011

Libros

Libros

Tierra en los libros
muy descuidado
sin movimiento
ni nuevas lecturas;
pasos con eco
reverberando
que se eterniza
en el silencio,
mientras las letras
se han ocultado
en el amarillo
de las viejas páginas

Tierra en los libros
como recuerdo,
corte en el tiempo
de cuando se leyó,
tal vez recuerdo
de aquel momento
en que apiadado
alguien limpió;
quizás el hito
del cruel segundo
en que la lectura
ya no gustó.

Tierra en los libros
sólo en sus bordes
páginas limpias
inmaculadas,
sólo con textos
imaginados
por elocuentes
y soñadores;
hoy perdedores
en la cultura
de la ignorancia
y la sinrazón

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jueves, marzo 31, 2011

Amargado antisocial

Escondido en el cubo de cemento que llamaba hogar, a más de treinta metros de altura sobre la realidad, el amargado antisocial divagaba acerca de su enemiga la sociedad. Esa creatura humana que estaba ahí desde antes que él naciera y que se encargaba de ponerle límite a todo lo que nacía de su cuerpo, su mente y su espíritu, lo definía en ese instante en su esencia como objetivo vital. Cada acción y reacción que de su ser salían eran causa o efecto de otra acción o reacción de su enemiga. Su cuerpo estaba forjado para batallar contra las barreras físicas que su enemiga tenía diseminadas por todo el orbe. Su mente se había entrenado para superar los enigmas que entrañaba cada norma y ley que guiaba a los corderos ciegos y abúlicos que se hacían llamar personas. Su espíritu... su espíritu ya no era suyo, era parte de un corpus espiritual mayor que englobaba a todos aquellos como él, que habían despertado, que se habían sacado la venda, y que entendían que nada era lo que parecía, sino una perfecta mascarada creada para mantener en la cúspide de la pirámide del poder a los mismos de siempre.

Esa noche el amargado estaba escuchando un nuevo y poco novedoso blues, interpretado por una cantante que encantaba con su sensual voz, la misma que en el tema anterior casi lo había ensordecido con sus alaridos monocordes. Mientras se dejaba llevar por la envolvente voz y luchaba por elevarse en esos breves casi cuatro minutos de música, caía en cuenta que era cierto aquello que quienes lo rodeaban le repetían a cada rato: su amargura era una condición más que un estado. Por fin comprendía que no estaba sino que era así, que hasta los momentos alegres y afortunados de su existencia los veía a través de un velo gris; por fin aceptaba además que el problema no estaba en que no podía mover el velo, simplemente no quería. Esa voz sensual y cautivante, que hablaba de penas e infortunio, enmarcada por guitarras desgarradoras, un contrabajo pastoso, piano apagado y percusión arrítmica, lo había liberado del estigma social. Ahora era un amargado de tomo y lomo, orgulloso de su condición, y sin la necesidad de demostrarle nada a nadie. En cuanto terminó la canción que escuchaba apagó el reproductor: no quería que la siguiente canción lo hiciera cambiar de parecer.

El frío entraba por la ventana del antisocial. Pese a estar lloviendo con viento y una temperatura bastante baja, deseaba estar en contacto con la naturaleza. Encerrado en cemento y vidrio, con apenas un par de plantas en una pequeña terraza, lejos del suelo y más aún del cielo, el sentir la lluvia entrando por su ventana y mojando su alfombra y el roce del viento en su desafeitada cara le hacían sentirse cada vez más alejado de su enemiga. Cuando todos buscaban calor, él deseaba frío; cuando todos querían protegerse, él lograba exponerse; cuando muchos querían secarse, él chapoteaba y mojaba más a quienes lo rodeaban y evitaban. Era algo extraño que alguien que se definía como antisocial viviera tan inmerso en la misma sociedad que atacaba cada vez que podía en su discurso, De hecho muchos lo tildaban de inconsecuente trabajando, produciendo, gastando y financiando a su némesis; sin embargo el camino de la anarquía le parecía poco válido para él, pues en su fuero interno era más fácil atacar desde dentro que de afuera.

Con el televisor apagado, el blues sensual y desgarrador repetido infinitamente en su reproductor de música, las luces apagadas, la ventana abierta ya sin lluvia y un amargo café en su jarro favorito que lo ayudaba a ahuyentar al espíritu de los tres whiskys que había bebido previamente, había generado la atmósfera perfecta para que las ideas fluyeran, no desde su mente ni hacia su cuerpo, sino desde su alma individual hacia el corpus espiritual grupal al que pertenecía. En un principio sólo pareció un juego, una suerte de mentalización; luego se asemejó a un dogma, a una escuela de creencias compartida por los antisociales y antisistémicos. Pero hubo un momento en que su mente se logró conectar con su espíritu, y entendió racionalmente que ese corpus espiritual, esa suerte de alma colectiva sí existía, y que su espíritu era parte de ella. Por fin lograba entender, o a lo menos conocer racionalmente, esa extraña condición espiritual a la que había sido llamado a formar parte. Pero el mismo hecho de conocer de manera racional esa condición espiritual gatilló en él una desagradable reflexión: al ser su alma parte de la estructura fundacional de ese corpus espiritual, estaba formando parte de ese todo, generando y acatando normas para el bien del corpus. ¿No era eso acaso una sociedad espiritual, a la que él daba forma, vida y trascendencia temporoespacial por el solo hecho de formar parte estructural de ella? ¿Y ello no era tal vez más inconsecuente que estar dentro de la sociedad a la que tanto decía odiar? ¿O no era acaso la lucha real aquella que iba contra la sistematización de la sociedad sino más bien contra el orden social establecido? ¿Y si el orden antisocial se establecía, no cabía acaso la posibilidad que ahora ellos fueran las víctimas de los nuevos antisociales, aquellos que eran la sociedad del presente? Las paradojas empezaron a manar en su mente a una velocidad casi vertiginosa, y las dudas se apoderaron de su otrora seguridad.

Madrugada. Luego de apagar el blues eterno y quedar solo frente a la ventana, el amargado se sentía confundido, lo cual le causaba más amargura y lo reafirmaba como tal. En esos instantes le hubiera gustado poder dejar de lado su racionalidad, pues ella había sido la gatillante de su confusión; era obvio, la capacidad de razonar generaba dudas, y la resolución de esas dudas resultaban en conclusiones. Pero era ese instante intermedio, en que estaban planteadas las dudas y aún no se llegaba a las conclusiones, lo que lo atormentaba; definitivamente la incertidumbre era tanto más némesis inclusive que la sociedad. De todos modos algunas luces empezaban a iluminar esa boca de lobo generada por la falta de certezas. Lo primero y definitivamente menos importante era el error de forma: jamás debió dejar entrar a su mente al terreno espiritual. Nunca antes había olvidado que mente y espíritu eran agua y aceite, aunque algunas escuelas profesaran que la mente era la expresión física del alma, o inclusive que ambas eran una sola. Sin tener ello claro, sabía que meter raciocinio al reino del dogma siempre terminaba mal, tal como le había ocurrido en ese instante y al principio de su periplo

Alba. El sol despuntaba tímidamente entre las nubes luego de la lluvia nocturna. Una agradable sensación de frescura entraba por la ventana, mientras tomaba otro café, sin saber si era el último de la noche o el primero de la mañana. La irrupción racional dentro del corpus espiritual le había traído a la memoria su primer conflicto, el típico, el de la ruptura con los dogmas establecidos al intentar racionalizarlos, y caer en cuenta que ningún dogma puede ser racional. Pero el conflicto actual era diferente, era un conflicto dentro de la madurez que le daba el haber vivido largo tiempo cuestionando todo a su alrededor. Y en ese instante el motivo de su cuestionamiento era él mismo, el hacer algo que sabía que no debía hacer... ¿qué lo había llevado a romper su esquema? En ese instante el primer rayo de sol que logró traspasar las nubes y llegar a su cubo de cemento a treinta metros de altura por sobre la realidad pasó directamente por la ventana hacia su cerebro, y de ahí se transportó a su alma individual.

Esquemas. La respuesta era tan simple. Para romper esquemas debió diseñar esquemas de ruptura, y luego nuevos esquemas que reemplazaran a los anteriores. Racionalmente eso era correcto, pero su alma no era racional, y ella simplemente lo guiaba hacia la ruptura. Luego de años viviendo racionalmente en su realidad de esquemas rupturistas, su alma lo llevó hacia la ruptura de esa nueva estructura. Y esa ruptura lo llevó a una nueva concepción, que se parecía mucho a su némesis original; la única diferencia era que la nueva sociedad en que había entrado era espiritual y trascendía de lo físico a un plano etéreo. Su error lo había llevado a una encrucijada sin solución: si no hubiera intentado racionalizar su pertenencia al corpus espiritual nada hubiera cambiado. Pero ahora que entendía que su esencia era la ruptura, y que cada vez que rompía con algo se generaba algo nuevo que con el tiempo también debería ser roto, se sumió en la mayor amargura que jamás había sentido. Y en ese momento le dio gracias a lo que fuera que hubiera creado su alma, y entendió que había alguien infinitamente sabio que había creado al menos su esencia. Esa sabia entidad creó su alma rupturista y la dotó de la amargura suficiente para que, cuando su mente racionalizara todo se colmara de amargura, y ello lo hiciera pleno. Así, concluyó que su amargura era felicidad, y que su ruptura eterna lo haría feliz para siempre.

Escondido en el cubo de cemento que llamaba hogar, a más de treinta metros de altura sobre la realidad, el amargado antisocial divagaba acerca de su enemiga. Al terminar de divagar, ya cerca del mediodía, entendió que la sociedad no era su enemiga, sino más bien la realidad lo era. Por ello es que vivir a treinta metros de altura le permitía ver a su enemiga y vigilarla, para saber a cada momento qué intentaría hacer en su contra. Poco antes de salir de su cubo de cemento, para bajar a la realidad a comer algo, bebió el resto de whisky de la botella, no sin antes hacer un brindis al cielo.

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sábado, abril 10, 2010

Mentes y almas

Para algunos dogmas la mente y el alma son entidades apartes, para otros están integradas, y en algunos casos se consideran un todo indivisible. Ello complica un poco a los más ortodoxos, lo que sinceramente me interesa muy poco


Mentes y almas

Mentes corruptas
almas tergiversadas
vida traviesa

Visiones parcas
realidades odiosas
en lontananza

Soberbia viva
miradas sobre el hombro
avergonzantes

Tristes momentos
de ida y de vuelta
de las miradas

Bajos instintos
cumplidos y pendientes
siempre vitales

Venganzas crueles
planeadas y sentidas
casi mortales

¿Arrepentirse?
no existe ese vocablo
es fantasía

Mentes y almas
se sienten endiosadas
pagarán caro

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sábado, marzo 27, 2010

Dejar de existir

¿Qué es la existencia? Algunos de nosotros a veces divagamos acerca de aquello que nos tiene en esta realidad, obviando el hecho que pese a que no lo hagamos, seguimos aquí...


Dejar de existir

Existencia
a veces me demuestras
las malas elecciones
tomadas
antes de venir y estar

Existencia
estás y me hace estar
sin preguntarte
siquiera
acerca de mi parecer

Existencia
sigues y circulas
te sigo y circulo
pues así está escrito
para todos y cada uno
de los mortales
y de los otros también

Existencia
prima de la paciencia
enemiga de la clemencia
hermana de la presencia
hija de la eminencia
¿quién fue tu padre?

Existencia
da lo mismo lo que de ti piense
o si lo piense
simplemente te debo seguir
hasta que alguien decida
que te deje…

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sábado, noviembre 28, 2009

Haikú de las señales

Haikú de las señales

Señales torpes
no guían ni conducen
sólo confunden

En vez de darnos
la claridad más útil
nos oscurecen

Tratamos todos
de llegar al destino
al que nos llevan

Mas no llegamos
a alguna parte cierta
sólo al limbo

Sólo confunden
y hacen perder el tiempo
a quien le falta

Nos oscurecen
la ruta que creímos
era la cierta

Al que nos llevan
destino peligroso
no lo notamos

Sólo al limbo
llegamos por la ruta
señalizada

¿Quién ha osado
poner falsas señales
en nuestras vidas?

Si es que te atreves
te doy mi cruel respuesta:
nosotros mismos

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sábado, agosto 08, 2009

Gigante

Gigante

En la inmensidad de un milímetro
me extravío

En la eternidad de un segundo
muero

En la inundación de una gota
me ahogo

En el incendio de un fósforo
me quemo

En el griterío de una palabra
ensordezco

En la tormenta de una brisa
me dejo llevar

En el terremoto de un gesto
me agito

En la destrucción de un pensamiento
desparezco

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sábado, junio 13, 2009

Viejas letras

Mirando el otro día este blog, a título de un experimento que quiero hacer con uno de mis textos, me fijé en cuántas cosas he escrito estos ya casi 4 años. A veces uno no se da cuenta de las cosas que ha hecho en la vida, hasta que se toma el tiempo de revisar su pasado inmediato y mediato. Este es un pequeño homenaje a lo que he logrado escribir hasta hoy, y un recordatorio a mí mismo que el depositario y receptor de estas letras no es otro más que quien escribe.


Viejas letras

Viejas letras
desplegadas en mi mente
recuerdos vagos
de un pasado
que a veces no me consta
haber vivido

Viejas letras
rimas repetidas
de aquel entonces
en que adoraba la rima
y odiaba la métrica

Viejas letras
que se ordenan solas
con el ritmo de la métrica
cuando en aquellos años
escribía sin rima

Viejas letras
antes sentidas, vividas, sufridas,
hoy sólo dan testimonio
de algún pasado
que se guarda y no se desecha

Viejas letras
reflejo de cómo era antaño
que sirven de parangón
para ver la evolución
o involución

Viejas letras
desplegadas en mi mente
luego de ser recordadas
en el papel o la pantalla;
pues sino las hubiera visto
ya no las recordaría…

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sábado, junio 06, 2009

Libro de la vida

Libro de la vida

Caminando de la mano
de las letras de la vida
que se usan en el libro
del destino y del pasado,
empiezo a escribir el texto
que alguna vez todos
debemos escribir.

Dichas letras hoy me guían
por la ruta señalada
siguiendo el tácito formato
que viene dictado de antaño
y como dogma indiscutible
hay que seguir
o seguir.

De pronto las letras laten,
vibran, generan ondas,
demostrando que están vivas
tal como la vida que relatan;
y al juntarlas en palabras
siento cambiar su vibración
y como un ballet cósmico
generan coreografías.

Y la misma nueva vibración
desemboca en un sonido
que al juntar más palabras
termina siendo concierto.

Así sigo escribiendo
el libro de mi existencia
y me entretengo mientras escribo
pues cada paso que trascribo
danza y canta en mi alma.

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sábado, mayo 09, 2009

Herida

A veces lastimamos a lo más importante en nuestra vida y no nos damos cuenta. A veces hay que abrir los ojos del alma para ver lo que está frente a nosotros.


Herida

Corre la sangre
por la cuneta
mana a raudales;
todos buscan su origen
hasta desesperados
mas no aparece

Unos buscan por morbo
otros por temor
algunos por codicia
los menos para ayudar
y así y todo
ninguno encuentra

Pasan los días
y mana la sangre
sigue corriendo
por doquier;
de pronto un grito
alerta a todos
alguien encontró
la fuente del flujo

De la gran montaña
mana la sangre
tibia y espesa
como debe ser
el fluido vital
del planeta…

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sábado, abril 04, 2009

Lucha eterna

Tengo la mala costumbre de ponerme en extremo reflexivo para mi cumpleaños, lo que hace que encuentre explicaciones que he estado buscando durante el año para las cosas que he hecho, dejado de hacer o que me han pasado. Definitivamente el año de vida que terminó marca un antes y un después en mi existencia, con lo cual deberé aprender a vivir, pues muchas cosas que eran ya no son, y mi modo de verlas también ha cambiado. He aquí el reflejo, algo críptico por cierto, de mi realidad. Dedicado a mí, feliz cumpleaños atrasado para yo.


Lucha eterna

He de empezar la lucha
aquella que siempre evito
para vencer lo invencible
de una vez y por siempre;
paso la noche en vela
velando mis armas
cuando tras de mí aparece
mi enemigo.

La razón guía mi espada
la del metal incorruptible
aquella única capaz
de atravesar al dragón de Magog;
mas la emoción debilita
grandemente mis carnes
y aunque sepa dónde golpear
y cómo
no puedo levantar el acero
y cumplir mi añorado destino.

La razón guía mis pasos
por la ruta del bien común
y aunque sepa que es la mejor
para el bien de mi cruzada
la emoción me toma y desvía
por el camino del egoísmo
el que sólo desemboca
en el castillo del hedonismo.

Intento entender mi lucha
mientras mi enemigo ataca
pelea sucio, mas efectivo,
logra tumbarme de nuevo;
desde el suelo contraataco
y mantenemos el duelo eterno
aquel que sé que no venceré
pues no puedo ganar
a mi mismo…

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sábado, marzo 14, 2009

Insostenible

¿Les ha pasado alguna vez que han intentado lograr cambios en su realidad sin enfrentarla? Sí, suena extraño pero no lo es tanto, y les aseguro que aunque no lo recuerden ahora, en más de una ocasión lo hemos hecho.


Insostenible

Te sientas en la plaza
a esperar
a que pase la vida;
no pierdas más el tiempo,
nunca pasará.

Caminas por el parque
soñando
que al terminar de caminar
tus problemas desparecerán;
no sigas caminando
tus problemas siguen ahí.

Te acuestas por la tarde
con la esperanza
que al despertar de tu siesta
serás algo más feliz;
no sirve,
en cuanto despiertes
seguirás siendo un amargado.

Preparas un discurso
lleno de pesadeces
esperando que al terminar
genere el cambio necesario;
no prepares,
nada de lo que digas o hagas
cambiará las cosas.

Juegas a la indiferencia
negándote a seguir jugando
creyendo que con eso
el resto querrá jugar;
mejor juega e invita
si no quieres quedar solo.

Te sientas en la plaza
a pensar
qué hacer para que todo fluya;
no pierdas más el tiempo
simplemente párate
y hazlo fluir.

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sábado, noviembre 08, 2008

Esencia primordial

Este pseudopoema es algo así como una serie de divagaciones pseudofilosóficas que estuve haciendo y analizando hace una o dos semanas atrás a título de nada. De repente me da por hacer estos análisis de la realidad, que no llevan a nada pues no entregan soluciones, pero que me permiten radicalizar un poco más mis conceptos.


Esencia primordial

Somos, parecemos, tenemos,
así vivimos la fantasía
que llamamos realidad.

Somos esencia,
lo que nos forma
y nos sustenta,
lo que nos viene
y nos proyecta,
lo que fue,
es y será,
aunque no lo sepamos.

Tenemos logros,
acumulamos, ganamos,
a veces quitamos;
lo que logramos
y defendemos
pues creemos
que eso somos,
pues no tenemos
conciencia de ser.

Parecemos imagen,
proyectada y sentida,
casi siempre errada;
la careta que nos cubre
y oculta al ser
que no aceptamos
o desconocemos.

La esencia gobierna
logros e imagen,
pues si de otro modo fuera
y los logros moldearan al ser
seríamos materialistas;
mas si la imagen gobierna al ser
seríamos farsantes.

Bienvenidos al planeta
de materialistas
y farsantes.

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sábado, diciembre 16, 2006

Ego II

Estoy cansado…
cansado de mi vida,
de mi pasión,
de mi muerte,
de mi reencarnación…
mejor me voy a dormir
o a tomar algo…

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sábado, diciembre 09, 2006

Ego

"Estoy desilusionado de mí;
lamentablemente
mi vida sin mí es imposible…"


PS: visiten Neo Poetas, ahí dejé un pequeño aporte…

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sábado, diciembre 02, 2006

Disquisiciones de un papel

La blanca y cuadriculada hoja atraía al lápiz hacia ella, necesitaba dejar de estar vacía y empezar a contener tinta con sentido. Su realidad de objeto la dejaba estática, sin un futuro diferente a su pasado: sería usada, desechada, recogida, triturada, reformada y vuelta a usar. Su condición tenía sólo límites, y el solo hecho de ser escrita le daba algo de dinamismo a su realidad, y cumplimiento a su misión. Pero dependía de todo y de todos para salir de su nada. Que hubiera lápiz, que el lápiz escribiera, que hubiera luz y temperatura adecuadas. También tenía que haber una idea que escribir, las ganas de ser escrita, el conocimiento para hacerlo y… un humano.

Sí, un humano. La raza de hacedores supremos que crearon al papel y a todos los objetos del mundo. Ellos, que le daban sentido a la existencia de las cosas (de hecho le daban la existencia) estaban por todos lados vigilando la evolución de sus amadas creaciones. Todas ellas estaban al cuidado de algún hacedor supremo, y su única labor era cumplir la misión encomendada por el humano.

Muchas de las creaciones (casi todas) tenían misiones concretas, limitadas a una ó dos cosas ó áreas demasiado acotadas. Pero el papel era una creación especial dentro de las creaciones. Eran objetos privilegiados dentro de la suprema creación humana. Servían para tanto, y tenían tantas razas… por supuesto había algunas superiores y otras no tanto, pero bueno, había que aceptarlo y ya, si el humano así lo dispuso quién era el papel para contradecirlo. De todos modos él era papel superior. El humano le imprimió cuadrados para darle un uso especial. Había unos para envolver, otros para cubrir, otros que juntos e impresos formaban libros, algunos para secar y limpiar; inclusive había una raza de esclavos, el papel higiénico, pero no se hablaba mucho de ello… Pero él estaba destinado a ser escrito con tinta directo de la mano del humano. No había honor mayor, ni mejor categoría para el papel. Pese a estar dentro de un fajo de papeles cosidos y pegados, era la primera de las hojas, por tanto el destino le tenía un plan especial…

-Alejandra, bota ese chicle, te toca entrar al dentista.
-Sí mamá -, la niña abre su libreta, arranca la primera hoja, envuelve el chicle y lo bota a la basura…


¿Moraleja? Esa la ponen ustedes en los comentarios…

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sábado, octubre 21, 2006

La responsabilidad del poder

Mucho se ha hablado del poder. La mayoría de las interpretaciones y definiciones versan acerca del poder en relación al mando, la dirección o jefatura de tal o cual persona sobre un grupo determinado. Pero mi idea vagará hoy sobre otro poder, que es el que me interesa, y el que ya he explicado antes como concepto general. Y esta idea nació de un comentario que recibí en mi post anterior, desde Zaragoza. Me quiero referir al poder que da el conocimiento. Después de todos los desvaríos y gracias al comentario de dimas, me di cuenta que lo había pasado por alto.

El conocimiento es tanto herramienta como arma. La utilidad de éste va a depender de los valores de quien lo detente. Cuando las personas manejan un cierto tipo de conocimiento, lo dominan, y son capaces de compartirlo de modo comprensible para aquellos que no lo dominan ni manejan, su opinión empieza lentamente a tomar fuerza. Cuando los que reciben este conocimiento "digerido" lo aplican y notan que el resultado es el esperado, aquel que les entregó dicho saber adquiere una categoría especial para el resto. Su opinión evoluciona, y pasa a ser "verdad". Es en ese instante en que el conocedor se hace poderoso... y donde pueden empezar las dificultades.

Existen personas cuya personalidad les permite manejar poder, pero esa cualidad no va estrechamente de la mano con la capacidad de saber o de entregar conocimientos. Muchos individuos pueden manejar áreas del conocimiento y ser capaces de entregarlo y utilizarlo, pero no por ello poseen capacidad de liderazgo.

Por otro lado está el problema de qué hacer con lo que se sabe. Depende de la visión de cada persona el uso que haga de lo que sabe. Muchas veces quien entrega conocimientos da sólo una base técnica y teórica, dejando en libertad a quien recibe el saber de usarlo como le plazca.

Es por ello que el conocimiento implica poder, y quienes manejan algún tema deben prepararse para la eventualidad de liderar gente, en todo ámbito y en todo sentido, desde el más banal y lúdico hasta el real...

Que el poder implica responsabilidad... ese es sólo un nexo para lo que me interesa recalcar: el conocimiento implica responsabilidad. Quien lo detente debe estar claro en ello, y consciente al entregarlo. Al hacerlo, debe definir por sí mismo si lo va a entregar "crudo" o con un marco valórico, y asumir las consecuencias de su decisión, sean cuales fueren. Y si no es capaz, simplemente debe abstenerse de usarlo o entregarlo (lo que también es una responsabilidad). Del poder como tal no hablaré, pues tal como la capacidad de saber no va de la mano del liderazgo, muchas veces la capacidad de liderazgo no es más que un instinto...
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sábado, octubre 14, 2006

¿Filósofo...? ¡JA!

Efímeras letras vaciadas a un papel, buscan librar la gesta heroica que las lleve a trascender, a ser más que simple tinta en una hoja, o puntos de diversa luminosidad en una pantalla. Buscan librar la epopeya más grande de su inexistencia: existir. No ser más trazos interpretarles en base a un código repetido y pasado de generación en generación. Buscan ser más que un conjunto ordenado de ellas formando verbos, adverbios o conjunciones; buscan más que un tiempo o forma verbal.

De hecho van más allá y buscan ser más que un conjunto de conjuntos, formar frases, oraciones, párrafos, versos, poemas, novelas, textos o demases. Su ambición va más allá que todo lo que como idioma encierran: buscan ser ideas...

Idea... la concreción de la palabra, el "hágase" del decir y del pensar, el fin último de cualquier expresión... y se agolpan en la mente del pensador mirando hacia la salida, como el feto en el útero mira su salida también. Y se agrupan en ideas desordenadas, e intentan lograr algo de orden para poder ser paridas... para dejar ese útero que incuba ideas llamado cerebro y empezar una nueva vida...

Por eso mis ideas se hacen llamar vagas... sólo un período de la vida del ser humano permite recrear esta vorágine de locuras, en que las letras toman vida y conciencia colectiva, en pos de un ideal; aquel período descubierto por los filósofos griegos como la cuna de su saber y su ideología...

Y así oso sentirme filósofo, pues también descubrí ese período de mi vida que me permite creer que creo ("creer" de creencia, "creo" de crear), y oso llamarme filósofo, pues cada vez que llega este período en mi vida, lo uso para crear. En todo caso tan errado no estoy: filosofía se traduce como "amor al conocimiento", y calza con mi sentimiento hacia el saber...

Y mis letras se juntan, y crean ideas, y mi mente las pare; y las plasmo en hojas, y luego las dicto al software de reconocimiento de voz (filósofo pero no gil...) y las publico en mi blog; y cada vez que alguno de ustedes las lee, trascienden hacia ustedes... pues bien, mis efímeras letras cumplen su objetivo usándome como vehículo, en el período de vida destinado a la creación... ¿que cómo se llama el período? Creí que lo sabían, lo están usando ahora para leerme: ocio...

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sábado, septiembre 23, 2006

Conocimiento

El conocimiento es una entidad dinámica. Lo que ayer creíamos o sabíamos hoy está descartado o corregido. Y probablemente lo que hoy sabemos mañana será cubierto por el manto de la obsolescencia. En algunos casos y materias, inclusive, el conocimiento es cíclico: creíamos saber algo, lo corregimos, y con el paso de las décadas la evidencia nos lleva de nuevo a la primera verdad. Es así como aquellos que viven del conocimiento deben estar constantemente actualizándose, para aprender lo nuevo. Y aquellos que crean o descubren conocimiento no paran de crear o descubrir.

Hoy en día la sociedad busca apoyarse en certezas para cimentar sus bases. Pero al parecer la sociedad omite el conocimiento "histórico", y deja de lado esta evolución del saber. Eventualmente no lo omite, sino que a sabiendas se apoya en bases inestables, como buscando donde cimentar su inestabilidad o permanente cambio.

¿Qué pasa entonces, cuando algunas sociedades se cimentan en conocimientos errados u obsoletos? Evidentemente, su riesgo de aportar individuos socialmente "peligrosos" aumenta. Y cuando estos individuos entran en contacto con otras sociedades, el choque puede ser definitivamente impredecible.

Pero al hacer esta aseveración he pasado por alto un gran detalle, que es justamente el que hace la diferencia: ¿quién y cómo se definen conocimientos errados u obsoletos?, ¿quién puede definir en primera instancia las bases para establecer un conocimiento como universal, y que éste sea aplicable a cualquier realidad?, ¿existe acaso una sola realidad, capaz de validarse en las distintas culturas?

Para terminar, vamos al otro extremo: ¿qué rol juega en todo esto las creencias? Si planteamos que el conocimiento se basa en certezas, y ello lo hace racional, las creencias (políticas, religiosas, sociales) se basan en la fe, lo cual no requiere análisis para existir, no necesita ser probado, o sea, las podríamos catalogar como "irracionales"... ¿y cuál es el límite entre conocimiento y creencia? Son muchas las cosas factibles de ser sentidas sin que por ello sean objetivables o mensurables. También hay cosas que son medibles pero que no sentimos. Inclusive hay cosas que están definidas y conocidas pero que escapan a nuestros sentidos: de ellas "conocemos" cosas gracias a alguna técnica avanzada, pero como no somos capaces de percibirlas, debemos "creer" en dicho conocimiento. Son muchas las realidades en las cuales hemos creído, y que el tiempo y el conocimiento las han confirmado luego como tal. Por tanto, ¿sería muy descabellado pensar que el creer es el paso previo al conocer? Y volviendo al tema central, ¿que es más correcto, una sociedad cimentada en conocimientos, o en creencias...?

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sábado, septiembre 16, 2006

Respeto

Qué fácil es encerrarse en una burbuja. Estar solo con uno mismo, sus ideas, creencias, gustos, sin posibilidad de cuestionarse ni cuestionar el entorno. ¿Es esa acaso la realidad, o sólo lo que nos gustaría que fuera? Obviamente la realidad implica interacción, con otros y con el medio. Y es justamente esa instancia de interacción la que genera problemas en las relaciones humanas.

Es imposible que todos pensemos igual; de hecho, estadísticamente es más probable que todos pensemos distinto. Dentro de toda la diversidad, existen ideas comunes a grupos de individuos, lo que permite que dichos individuos se agrupen en torno a dicho o dichos preceptos (ya que no podrán estar de acuerdo en todo). Cada uno de estos grupos de individuos de ideas afines tiene un área de afinidad que es la que lo define (religión, partido político, club deportivo, etc.) y por lo mismo, dada la diversidad, cada individuo puede formar parte a la vez de distintos grupos en áreas diferentes. La participación o pertenencia a cada grupo está determinada por múltiples factores: tradición familiar, aprendizaje, publicidad; y dependiendo del tipo de grupo (y su normativa) su pertenencia puede ser abierta y pública o restringida y privada.

Ahora bien, ¿de qué manera se interactúa con quien está en un grupo distinto al tuyo? Tal vez la primera y más fácil idea es la evitación: si no me encuentro con quien piensa distinto a mí, no hay interacción y por ende, conflicto. Pero ya vimos que existe la pertenencia a distintos grupos en diversas áreas, por lo cual podemos tener ideas comunes en una cosa y contrarias en la otra (por ejemplo compartir la religión pero ser de orientación política radicalmente opuesta). Otra posibilidad es el conflicto: atacar las ideas del “rival” , o inclusive al rival mismo, con o sin argumentos, pues así prevalecerá mi idea y no la de él; si así sucediera, viviríamos en una guerra continua y sin visos de solución. La otra posibilidad que se me viene a la cabeza es la condescendencia: hallar puntos de convergencia, abrir los límites del grupo y abarcar nuevas y más ideas para evitar el conflicto y consensuar todo: en este caso, seríamos inconsecuentes y demostraríamos incapacidad de defender nuestros preceptos, o que ellos están asentados en bases débiles.

Planteo ahora mi proyecto de solución, que no es otro que el título de este post: respeto. Es absolutamente posible compartir con quien piensa distinto, sin pasar a llevar las ideas del otro o las propias. Es factible debatir sin herir, manteniendo la firmeza de nuestras convicciones y permitiendo que el otro sienta lo mismo de las suyas. Es natural vivir al lado del que piensa distinto, en la medida que ambos respeten el espacio del otro y la naturalidad de la coexistencia. No es debilidad saludar al rival, ayudar o aceptar ayuda del grupo contrario; no es inconsecuente aceptar al otro sin restricciones, mientras el otro te acepte sin restricciones.

Ahora bien, si todo lo planteado se aceptara como cierto:

¿por qué se siguen generando conflictos en base a ideas?

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sábado, septiembre 09, 2006

Trascendencia

La vida es una línea en el tiempo limitada. Nacemos, vivimos y morimos. Dependiendo de la concepción religiosa la vida puede ser una o muchas; podemos ser cuerpo y alma o sólo cuerpo; podemos ser creación divina o una forma de manifestación de energía en un plano físico. Sea como fuere, para casi todas las visiones existe un concepto común que es la trascendencia. ¿A qué llamamos trascendencia? Dejando de lado la definición académica lo primero que se nos viene a la mente es la idea de dejar huella, de dejar un "legado" a la humanidad, sea éste local o global.

¿Qué podemos dejar de legado? Aquí las visiones son tantas como individuos hay en la tierra. Para algunos solamente es trascender en su descendencia; para otros su profesión; algunos buscarán cambiar la humanidad y hacer girar el mundo hacia el lado que les acomode.

Desde cierto punto de vista, la búsqueda de trascendencia puede esconder disconformidad con lo logrado o incapacidad para lograr cosas por sí mismo: así, si la descendencia aporta a la vida en la tierra, la existencia de estas personas adquiere un fin, sin haber hecho nada más que procrear. Si más encima no son capaces de formar adecuadamente su progenie y pese a ello igualmente destacan, su aporte no pasó más allá de unos cuantos genes. Y si miramos el asunto desde el otro lado, la búsqueda de trascendencia individual podría interpretarse como signo de soberbia y egoísmo. Nuevamente no es el hecho, sino la imagen que se capta la que determina el juicio.

Pero tratemos de mirar todo esto con algo más de calma. ¿Todos deben trascender? ¿Todos necesitan trascender? ¿Aquel que no fue capaz de cumplir sus objetivos personales puede pretender dejar un legado? ¿Podrían pretenderse que este legado sea un objetivo de vida? ¿Puede alguien que se ha dedicado a hacer el mal dejar un legado útil a la humanidad?

Como seguro comprenderán, no tengo las respuestas a estas preguntas (todas o alguna) ni espero tampoco que ustedes las tengan (si alguno las tiene por favor compártalas). Lo que sí espero es que ustedes tengan SUS respuestas a dos o tres pequeñas interrogantes, y que si lo desean, las comenten:

¿Crees que puedes o debes dejar un legado a la humanidad?

Si es así, ¿por qué y cuál?; si no es así, ¿por qué?

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